El curso está pensado como una caja de herramientas para quienes sienten la necesidad de vincularse con el arte contemporáneo y hacer propio el nuevo lenguaje.
20 de octubre
El tradicional Espacio Giesso se recicla y transforma en ArteClub multiespacio, una galería que es al mismo tiempo lugar de encuentro para reflexionar y experimentar con el arte.
Sus directores, Vivi Perez y Osvaldo Giesso, con la colaboración de Mariano Soto, proponen como parte de la renovación, un formato que apuestan a fijar como marca del nuevo espacio: la exhibición de un maestro consagrado en diálogo con jóvenes artistas contemporáneos. La idea, que apunta a atraer a cierto público que no suele acercarse espontáneamente a las manifestaciones más contemporáneas, implica más allá de lo comercial, una cierta intención pedagógica de ampliar el espectro de la mirada del público.
La muestra inaugural CONVENCIÓN: INVENCIÓN reúne al maestro Emilio Renart con tres artistas que trabajan con distintos recursos plásticos y están en etapas bien diversas de sus respectivas carreras: Julián Terán (en sociedad con Central de Proyectos), Santiago Espeche y Gabriel Quaranta.
Al relacionar el trabajo de distintos artistas pueden entrar en juego múltiples criterios. Es posible establecer relaciones en cuanto a técnicas, recursos expresivos, temáticas, etcétera. En este caso el diálogo se establece entre los presupuestos que circulan por debajo de la producción de cada uno de los artistas. Se podría decir que lo que los vincula es el modo curioso, inquisidor, exploratorio de enfocarse en los elementos que los rodean.
La integración arte-vida, eje de las investigaciones de Emilio Renart, tanto desde la producción de obra como desde la docencia, cobran acá un nuevo aspecto que se revela en la mirada sobre la naturaleza como generadora de formas artísticas. El espacio central de la muestra está ocupado por una serie variada de obras de Renart: grabados, dibujos, objetos, collages, de distintos períodos de su producción en las que es visible esa búsqueda de interacción entre todas las facetas que componen un ser humano, lo orgánico, lo artístico, lo tecnológico, lo científico, lo social. En contraste, varias tintas de gran formato de Julián Terán, establecen inquietantes y puras topografías en blanco y negro. Son construcciones artificiales de naturalezas posibles.
En una sala lateral, los extremos de las posibilidades de la mirada humana sostenida por la tecnología expanden el mundo de lo visible. Santiago Espeche revela ficciones naturales mediante intervenciones de fotografías satelitales de la superficie terrestre. En el opuesto del espectro de visión, Gabriel Quaranta trabaja con micrografías, fotografías tomadas con un microscopio electrónico de barrido y luego intervenidas digitalmente.
La oportunidad de establecer estos cruces entre artistas de distintas generaciones siempre enriquece la mirada tanto sobre los nuevos como sobre los consagrados. Más allá de los valores inherentes a la producción de artistas que han dejado su huella de una manera tan rotunda como Renart, la posibilidad de realizar nuevas lecturas en contacto con las producciones actuales reactualiza permanentemente la obra y la renueva.
Para este relanzamiento de un lugar emblemático sus directores eligieron mostrar la obra de Emilio Renart (1925-1991) a modo de homenaje y pedagogía. Pero hay más: en “Convención-Invención”, el trabajo de este artista integral se exhibe acompañado de las obras de contemporáneos como Julián Terán, Gabriel Quaranta y Santiago Espeche.
ArteClub Multiespacio es la novedad de San Telmo, en lo que a artes plásticas se refiere. Y esta clase de primicias hay que darlas rápido en un barrio que no para de inaugurar tiendas, restaurantes y galerías en donde antes había mercerías, ferreterías y talleres mecánicos. Pero este no es el caso, por lo tanto es una novedad a medias, ya que el espacio, dirigido por Vivi Perez y Osvaldo Giesso y con la coordinación de Mariano Soto, está en la casona del Espacio Giesso sin haber sufrido remodelaciones. Para esta suerte de relanzamiento de un lugar pionero en la gestión del arte en Buenos Aires, nada mejor que mostrar la obra de Emilio Renart (1925-1991) tanto a modo de homenaje como a manera de pedagogía para un lugar que se pretende múltiple y abarcativo de la experiencia artística.
Una de las características sobresalientes de este artista nacido en Mendoza fue, justamente, una concepción del arte integral. Y en esa misma familia de palabras encontró la definición de su práctica artística. “Integralismo significaba conceptualmente unir, asociar partes que se oponían tradicionalmente: pared, piso, escultura, dibujo. Todo ello unido por una imagen y estilo personal”, escribió a propósito de Bio-Cosmos I, una de la serie de piezas que mejor representa esta idea. La posibilidad de expresión sin ataduras de género, de materiales ni de espacio, Renart fue, en ese sentido, un artista libre tal como se lo puede pensar desde una perspectiva que vincula la relación arte-vida. Ciertamente, continuador en los años 60 de la prescripción de las vanguardias históricas de no separar el arte de la vida, Renart “padeció” la creatividad, tema sobre el que investigó, y hasta escribió un libro con ese mismo nombre.
“¿Si la creatividad me ha llevado a este deterioro, en qué consiste la creatividad saludable?”, se interrogaba cuando su vida se desmoronaba a fines de los años 60 y se iba a Francia con una beca de un año que el Premio Braque le había otorgado en 1965.
Pero en Convención-Invención, tal es el nombre de la muestra, Renart no está solo. Julián Terán, Gabriel Quaranta y Santiago Espeche son los artistas contemporáneos que exhiben sus obras. Muy distinto al homenaje que en el año 2002 le hicieron al autor de Paisaje lunar en el Centro Cultural Borges, donde mostraban su obra y la de sus discípulos reales, es decir, sus alumnos; en este caso, los curadores imaginan la correspondencia de la obra de Renart con artistas jóvenes. Por un lado, recuperan su labor docente, sobre todo desde 1985 hasta 1988 en el Museo Sívori, menos como una práctica concreta – ninguno de los artistas mencionados fue alumno suyo -, sino como una impronta, y hasta un susurro, en el arte argentino.
También, en Quaranta y Espeche, la estela de Renart podría pasar por esas investigaciones que había hecho no sólo en el campo del arte sino también en ciencia y técnica. En este sentido, las obras de ambos indagan las posibilidades de la tecnología y las miradas extrañadas sobre lo viviente.
Por último, Terán es el discípulo que ilusoriamente podría haber querido Renart. Porque en sus trazos de tinta negra sobre blanco se le parece de la manera más indirecta. “Si de algo quizá tenga que lamentarme de estos 24 años de estar indagando, es del hecho de haber tenido que refugiarme en una obsesión para seguir avanzando”, puede leerse en Creatividad, su libro de 1987. Por su parte, las trampas que Terán le juega al ojo del espectador se vinculan con la inestabilidad y el movimiento. Una fuerza obsesiva es el motor de esas líneas que, a diferencia de Renart, parecen felices.
ARTECLUB MULTIESPACIO
Cochabamba 354, San Telmo, Ciudad de Buenos Aires
Horario: de miércoles a viernes de 15 a 19 hs., y domingos de 12 a 18 hs.
Producción: ArteClub Multiespacio + Central de Proyectos
La mirada aérea a lo terrestre interactuando con la mirada telúrica al cielo. Al cosmos en general.
Juegos plásticos de contrapartes que se reflejan y que juegan a oponerse pero no.
La cartografía de lo interior vuelta mapa de lo público. Fronteras que se cruzan, límites que se encuentran, desafiando lo imposible de los paralelos cruzados.
Convención-Invención explora el eje de la creatividad pero anclado en las miradas, en las percepciones sobre el Mundo. Y en el juego de paralelos y contrapartes. Con el corolario de que arriba es igual que abajo, de que todo está hecho de lo mismo.
Renart y Terán imaginan texturas planetarias y dan forma a pliegues cósmicos abstractos pero concienzudos, obsesivos; con la aplicación de craftsmans impecables, a la vez que altamente imaginativos.
Espeche y Quaranta aportan lirismo narrativo al producto de sus miradas cenitales: como se ve la Tierra desde el cielo, o cómo se ve lo minúsculo que nos compone desde el suelo mismo. Y la incidencia de la tecnología en nuestra contemporaneidad, participando en el proceso creativo.
En este juego integrador, en que lo imaginativo se infla y se infla hasta volverse cósmicamente abarcativo, asoma la trompa otro aspecto del legado intelectual de Renart, en el cual la Creatividad vestiría los ropajes del descubrir, del elaborar y del optar.
Arte. Ciencia. Tecnología. Naturaleza. Imaginación. Y la libertad que otorga la capacidad de ver.
A partir de estas preguntas, nos dejamos llevar por Gabriel Quaranta al mundo de la fotografía microscópica, donde empezó a sumergirse, no sólo gracias a imágenes cedidas por científicos, sino utilizando él mismo el microscopio electrónico de barrido, una herramienta que permite realizar tomas de alta precisión de unos pocos micrones (1 micrón=1/1000 mm). Varias de sus micrografías están expuestas en Arte Club Multiespacio, donde comparten sala con obras de Santiago Espeche, un físico que trabaja con imágenes satelitales, vistas aéreas de la Tierra desde el espacio. La muestra Convención: Invención, de la que participa también Julián Terán, gira en torno a trabajos de Emilio Renart, un artista argentino que también supo integrar el discurso del arte y la ciencia.
En charla con Juanele, Quaranta nos cuenta cómo la comunidad científica se interesa por el uso estético de una sus herramientas, creada y utilizada en el campo de la investigación tecnológica, generalmente en busca de una respuesta cierta y medible ante las reacciones de determinados materiales. Químico, Profesor de Filosofía y Licenciado en Artes, supo aprender a manejarlo con rigor científico y establecer, así, un diálogo entre la curiosidad del investigador tecnológico y la mirada del artista atento al detalle, que no duda en expandirse hasta volverse voyeur.